viernes, 29 de enero de 2010 en 23:33
Ehmm bueno, parece que me estoy volviendo loca. No sólo escucho ruidos raros en mi casa o veo flashes, sino que ahora siento que me suena o me vibra el celular. Y no, no hay nadie del otro lado intentando comunicarse conmigo. Pero cada vez que suena me hago ilusiones al pedo. Porque la realidad es esta: o es personal o mi vieja. Él ya no. Y ni hablar de cada vez que miro el reloj y me digo a mí misma "tal vez ahora esté saliendo del trabajo, en una de esas se acuerda de mí y me escribe". Y no, tampoco. Digamos que hace exactamente 23 días que no lo veo, y digamos también que yo soy un caso aparte, una excepción; y a mí la distancia no me ayuda. Distancia en todo sentido: de kilómetros -por pocos que sean-, de no-contacto físico, de no saber absolutamente nada de su vida aunque sea virtualmente. Así es... A decir verdad, esto me destruye.
Entiendo, es el trabajo. Me convenzo, es el trabajo. Me repito, es el trabajo. No, no se olvidó de mí, todavía le importo. ¡Al carajo! ¿A quién se lo voy a hacer creer? No le importo una mierda, pero aún así necesito hablarlo para verificarlo. En una de eeeeeeeeeesas...

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